Si durante los 80, el enfoque para atacar las protecciones anticopia en el software de PC eran los copiones o copiadores como Copywrite y Copy II PC, enseguida se vieron limitados por nuevas protecciones anticopia, y que ya no siempre estaban vinculadas al soporte fÃsico que era lo que estas herramientas conseguÃan saltarse.
Las nuevas protecciones de los 90, iban desde páginas de códigos que venÃan incluidas en el manual original, y se solicitaban al iniciar el juego, hasta las vinculadas a marcas en el disco original. En ambos casos, era protecciones comprobadas por software, y que por tanto un adecuado parcheo podÃa evitar.
Y es que cracks ha habido toda la vida, sin embargo, un nuevo nicho de mercado aparecerÃa en esta época, con aplicaciones que contenÃan una base de datos de tÃtulos parcheables, de modo que una sóla herramienta, era capaz de desactivar decenas o cientos de juegos.
Desarrollos como RawCopy, Neverlock y Locksmith se hicieron tremendamente populares y difundidos, y a dÃa de hoy podemos encontrar rastros de ellos en bastantes distribuciones de abandonware.



HabÃa tanta demanda que incluso muchos crackeadores se vendieron comercialmente como shareware, pugnando por el mayor soporte de juegos, la mayor compatibilidad, y la mayor novedad de los mismos. Incluso hubo que se especializaron más en software empresarial que en el de entretenimiento.
Discusiones sobre piraterÃa aparte, el derecho a realizar copias de seguridad del software, siempre estuvo en pugna con estas protecciones, por lo que poco a poco, la lista se irÃa completando con nombres como CrackAid, Crock, Dprotecter, QCrack, The Patcher, … Por supuesto cada uno tenÃa ciertos valores diferenciales, y no era difÃcil toparse con usuarios que defendÃan uno u otro alabando sus virtudes.





